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La historia del Ferrol como gran ciudad naval y marinera comenzó en el siglo XVIII. Ya en el siglo XIX se llevaban a cabo en su arsenal gran cantidad de obras, construcciones de barcos y otras actividades relacionadas con la Armada: fragata de hélice Berenguela, goleta Narváez, nueva factoría de máquinas de vapor, nuevos edificios, etc. Fue a mediados de ese siglo cuando la ciudad departamental, que ya había sufrido poco tiempo antes casos de cólera con pérdida de muchas vidas humanas, se vio sorprendida por una muy fuerte tormenta. Este fenómeno llegó a causar un gran pánico en la población, y quedó registrado en los anales de la historia de la ciudad.

El 27 de junio de 1857, El Ferrol se vio inmersa en una espantosa tronada, con pardas nubes cargadas de electricidad, que causaron una enorme alarma en la población acostumbrada a los fuertes temporales de la zona. Se sucedieron grandes y repetidas detonaciones, fuertes truenos, relámpagos y rayos que cayeron sobre la bahía y los arsenales. Uno de los rayos destruyó el mástil de la bandera de la cabria que se encontraba frente a la puerta del Parque del Arsenal; otro cayó sobre la urca Santa María y otros muchos sobre diferentes lugares. Mientras, una fuerte granizada, con muchas piedras de gran tamaño, vestía de blanco la villa de la Graña.
Fue una tormenta que perduró en el recuerdo de los 3.679 vecinos del Ferrol en 1857, de los que 2.001 eran militares en activo y 140 retirados.