Busque en el archivo de publicaciones o dentro de este sitio web

Volver Efeméride

26 DE MAYO DE 1780
Batalla de San Luis

La batalla de San Luis, librada en torno al fuerte de San Carlos el 26 de mayo de 1780, en la Alta Luisiana española, constituye uno de los episodios más singulares y, al mismo tiempo, más olvidados de la participación española en la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos.

Ataque angloindígena a la villa de San Luis. Mural del Capitolio del Estado de Misuri

España libró en el valle del Misisipi una guerra decisiva contra el poder británico. Dentro de aquel escenario fronterizo destacó de manera extraordinaria la figura de Fernando de Leyba y Córdova, capitán del regimiento Fijo de Luisiana, nacido en Ceuta, cuya actuación durante el asedio británico de San Luis representa uno de los ejemplos más notables de defensa improvisada y resistencia de toda la guerra.

En 1780, la situación española en la Luisiana era extremadamente delicada. Tras el Tratado de París de 1763, Francia había cedido aquel inmenso territorio a España, que heredó una frontera gigantesca, escasamente poblada y muy difícil de defender. San Luis, situada en la ribera occidental del Misisipi, era entonces una pequeña población de apenas un millar de habitantes, formada por españoles, franceses, criollos, mestizos y comerciantes de origen diverso.

Su importancia estratégica, sin embargo, era enorme: constituía una de las principales llaves de acceso al Misisipi superior y un punto fundamental para controlar las comunicaciones interiores de Norteamérica. La entrada de España en guerra contra Gran Bretaña en 1779 transformó inmediatamente la región en un territorio de combate.

Los británicos, apoyados por numerosos grupos indígenas aliados, comprendieron rápidamente que la destrucción de San Luis podía abrirles el dominio del valle del Misisipi.

El ataque fue organizado desde Michilimackinac por el comerciante y oficial británico Emmanuel Hesse, quien reunió una considerable fuerza compuesta por tropas regulares, milicianos y centenares de guerreros indígenas. Frente a aquella amenaza, Fernando de Leyba apenas disponía de recursos. Enfermo, debilitado físicamente y con escasas tropas regulares, comprendió, sin embargo, la gravedad del peligro. Su actuación fue extraordinaria precisamente porque logró convertir una posición prácticamente indefendible en una plaza capaz de resistir un asalto muy superior en número.

Batalla de San Luis

Con enorme energía organizó apresuradamente fortificaciones, movilizó a la población civil y ordenó la construcción de trincheras y torres artilladas alrededor de San Luis. Particularmente importante resultó el denominado fuerte de San Carlos, levantado contrarreloj para reforzar la defensa de la ciudad.

El 26 de mayo de 1780, las fuerzas británicas e indígenas lanzaron el ataque. La violencia del asalto fue considerable. Varias zonas periféricas quedaron devastadas y numerosos colonos murieron en los primeros momentos del combate. Sin embargo, las defensas improvisadas por Leyba resistieron eficazmente el empuje enemigo. La artillería española causó importantes bajas entre los atacantes, mientras la población local participaba activamente en la defensa de la ciudad. La enconada resistencia resultó finalmente suficiente para desmoralizar a las fuerzas británicas, que terminaron retirándose sin haber conseguido tomar San Luis.

La victoria tuvo consecuencias estratégicas muy superiores a lo que podría sugerir la modestia aparente del combate. El fracaso británico impidió el control del Misisipi superior, aseguró la continuidad de la presencia española en la región y permitió mantener abiertas importantes líneas de abastecimiento hacia los rebeldes norteamericanos.

De manera indirecta, la defensa de San Luis contribuyó así al debilitamiento global del esfuerzo británico en Norteamérica. Fernando de Leyba no sobreviviría mucho tiempo a aquella jornada. Murió pocas semanas después, probablemente agotado por la enfermedad y el enorme esfuerzo físico realizado durante la defensa. Fue ascendido a teniente coronel con carácter póstumo. Su actuación quedó como uno de los episodios más admirables de la presencia española en los actuales Estados Unidos; una pequeña pero heroica resistencia fronteriza que, como tantas otras gestas hispánicas en Norteamérica, quedó injustamente sepultada bajo el peso de una historiografía anglocéntrica.

Tomás Torres Peral

Ver efemérides de mayo

Compartir esta publicación

facebook logo linkedin logo twitter logo pinterest icon email icon