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La expedición de Francisco de Orellana al Amazonas nació en el contexto de las exploraciones españolas tras la conquista del Perú. Gonzalo Pizarro, hermano del conquistador Francisco, organizó desde Quito una gran expedición en busca del «País de la Canela». Este era un territorio legendario que se creía rico en especias y oro. Orellana, extremeño de Trujillo y veterano de la conquista peruana, fue nombrado segundo al mando. Como tal, se encargó de reunir tropas y caballos en Guayaquil. La expedición partió de Quito en febrero de 1541. Además de algunos religiosos, la componían 320 españoles, 200 caballos, 4.000 indígenas porteadores, más de 2.000 cerdos, un rebaño de llamas y una gran jauría de perros.
El grupo principal avanzó hacia el oriente, pero las condiciones fueron durísimas: el hambre, las enfermedades y la hostilidad del terreno diezmaban la columna. En diciembre de 1541, Orellana fue enviado con 57 hombres en un bergantín, río abajo por el Napo, en busca de provisiones. Este bergantín, al que bautizaron como San Pedro, fue construidosobre el terreno. Acompañando a Orellana iba el fraile dominico Gaspar de Carvajal, cronista excepcional del viaje. Al llegar a la confluencia con el Marañón, la corriente y la imposibilidad de regresar convencieron a Orellana de continuar la navegación. Así, el 26 de diciembre de 1541 comenzó el descenso del gran río.
Las vicisitudes fueron extraordinarias. Hubo escasez de alimentos, enfrentamientos con pueblos indígenas, tormentas y la pérdida de hombres. Entre los enfrentamientos con indígenas, el cronista relata uno con una tribu de feroces mujeres guerreras. El nombre de esta legendaria tribu, las amazonas, acabó siendo el del propio río. Tras siete meses y más de 6.000 kilómetros de navegación, la expedición alcanzó la desembocadura del Amazonas en el Atlántico, el 26 de agosto de 1542. Fue la primera navegación completa del río más caudaloso y largo del mundo.
Tras la expedición, Orellana regresó a España en 1543. Aquí lo acusó de traición Gonzalo Pizarro, pero resultó absuelto. Obtuvo las capitulaciones para gobernar Nueva Andalucía en 1544. Posteriormente, en 1545, emprendió una segunda expedición al Amazonas, esta vez intentando remontarlo. Sin embargo, las enfermedades, las flechas envenenadas y la dureza de la selva acabaron con su vida en noviembre de 1546, cerca del delta del río. Tenía 35 años.
Su expedición tuvo una trascendencia notable. Para España, consolidó su presencia en la cuenca amazónica y amplió el conocimiento geográfico del Nuevo Mundo. En lo universal, representó una de las mayores hazañas exploratorias del siglo XVI. Demostró que se podía ir del Pacífico al Atlántico a través de este gran río. Abrió una nueva frontera americana y alimentó el imaginario europeo sobre el nuevo continente.
José Manuel Roldán Tudela