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Muerte de un marino
Fernando Villaamil y el Furor
Juan M. Teijeiro de la Rosa
Academia de las Ciencias y las Artes Militares
Sección de Historia Militar
Esta comunicación relata la actuación del cazatorpedero Furor durante el combate de Santiago de Cuba, en el que formó parte de la escuadra de Cervera.
El hundimiento de aquel pequeño navío no tuvo la trascendencia del desastre que supuso la pérdida de toda una escuadra. En cualquier caso, parafraseando a Camilo J. Cela, dice el autor: «La historia no es más que el detalle y su interpretación […] Si se le quita el detalle, la historia se esfuma, porque los sucesos no acontecen de forma general, sino particular».
El Furor era un cazatorpedero de 380 toneladas, botado en abril de 1896 en los astilleros escoceses Thompson. Estaba armado con dos cañones de 57 mm, dos ametralladoras Maxim y dos lanzatorpedos de 350 mm. Disponía de cuatro calderas y dos máquinas de triple expansión.
Su diseño era moderno para la época, derivado del realizado diez años antes por el entonces teniente de navío de primera clase Fernando Villaamil Fernández-Cueto para el buque de la misma clase Destructor. Era rápido y contaba con suficiente armamento. Sin embargo, debido a su escaso desplazamiento, carecía de blindaje y se convirtió en un blanco fácil para la artillería de tiro rápido estadounidense.