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Gibraltar, paraíso fiscal confirmado
Tomás Torres Peral
Academia de las Ciencias y las Artes Militares
Torres Peral, Tomás. «Gibraltar, paraíso fiscal confirmado», en Diario La Razón, Tribuna, 18 de julio de 2025.
Gibraltar constituye, desde hace décadas, una anomalía tanto jurídica como fiscal dentro del territorio europeo. Su estatus especial tiene repercusiones directas sobre España y, en particular, sobre la zona limítrofe del Campo de Gibraltar.
A pesar de que la ONU ha señalado repetidamente el carácter colonial de este enclave, el Reino Unido ha logrado consolidar en la práctica un marco favorable para sus intereses. Todo ello con la aceptación tácita, o al menos la falta de oposición firme, por parte de distintos Gobiernos españoles a lo largo del tiempo.
La estructura económica del Peñón se apoya en un sistema fiscal mínimo que resulta enormemente atractivo para capitales extranjeros. El impuesto de sociedades se sitúa en un 12,5%, pero solo grava los beneficios generados internamente. Además, Gibraltar carece de IVA, de impuestos sobre patrimonio, de tributos por sucesiones y de gravámenes por plusvalías. En el ámbito de la imposición directa, el impuesto sobre la renta (IRPF) no supera el 28%, una cifra muy inferior a la que pagan los contribuyentes en España. Este marco fiscal, difícilmente equiparable al de sus vecinos europeos, ha convertido al Peñón en un foco de inversión ligado sobre todo al sector financiero y al juego online, actividades que han encontrado aquí un refugio extraordinariamente beneficioso.
Las consecuencias de este modelo son más que evidentes. Mientras Gibraltar alcanza una renta per cápita superior a los 93.000 euros, en el cercano Campo de Gibraltar —apenas separado por una verja— la renta no llega a los 25.000 euros. A esta brecha se suma un nivel de desempleo estructural que sigue siendo muy elevado, lo que ahonda en los desequilibrios sociales y territoriales de la zona.
Otro factor clave es el contrabando de tabaco, cuya magnitud no resulta menor: se calcula que representa hasta un cuarto del presupuesto gibraltareño. Este comercio alimenta economías sumergidas y genera graves problemas de seguridad y control fronterizo.
El acuerdo alcanzado recientemente entre Gibraltar, el Reino Unido y la Unión Europea no parece dar respuesta a estas desigualdades. Lejos de poner fin a los desequilibrios, consolida el estatus del Peñón como un auténtico paraíso fiscal en pleno sur de Europa. De esta manera, se perpetúa una dualidad que resulta difícil de sostener: un enclave con altos niveles de renta y beneficios fiscales frente a una comarca vecina con nivel de renta mucho más bajo y que sufre desempleo y falta de oportunidades. El contraste no solo tiene efectos económicos, sino también sociales, políticos y territoriales para España.