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Consecuencias geopolíticas de la guerra de Irán (2026)
Miguel Ángel Ballesteros
Academia de las Ciencias y las Artes Militares
Sección de Futuro de las Operaciones Militares
Hasta el inicio de los ataques estadounidenses e israelíes, el líder supremo de Irán ejercía el control sobre la Guardia Revolucionaria, las Fuerzas Armadas, la política exterior y los principales órganos de seguridad nacional. Por su parte, el Consejo de Guardianes supervisaba las leyes y evaluaba su conformidad con la interpretación chií de la ley islámica.
La República Islámica de Irán ha configurado un régimen con profundas ramificaciones sociales, judiciales, científicas, religiosas y militares. La Guardia Revolucionaria Islámica —IRGC, por sus siglas en inglés— constituye uno de sus principales centros de poder y ha desempeñado un papel decisivo en la supervivencia del régimen durante el conflicto abierto con Estados Unidos e Israel.
Irán ha demostrado disponer de una importante capacidad ofensiva, basada en misiles balísticos de alcance intermedio y en una amplia variedad de drones, entre ellos el Shahed-136. Sin embargo, una de las capacidades con mayor impacto geopolítico es la naval. Aunque carece de grandes buques de superficie, Irán puede desarrollar una guerra naval asimétrica mediante minas, lanchas rápidas, misiles antibuque y otros sistemas. Con ello, puede tratar de hostigar el tráfico marítimo y dificultar la navegación por el estrecho de Ormuz, una vía esencial para el transporte mundial de hidrocarburos.
Este artículo analiza los cambios geopolíticos provocados por la guerra en Irán, Estados Unidos, Israel, la Unión Europea y los países del golfo Pérsico. Asimismo, examina la evolución del equilibrio regional, las consecuencias para la seguridad energética y marítima y el impacto del conflicto en las relaciones entre las principales potencias.