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18 DE FEBRERO DE 1844
Concesión del ferrocarril Barcelona-Mataró
La concesión del ferrocarril Barcelona-Mataró a Miquel Biada el 18 de febrero de 1844 constituye el hito fundacional de la ingeniería ferroviaria en la España peninsular. Este proyecto catalizó la revolución industrial del transporte mediante una significativa transferencia tecnológica transnacional.

Un pilar técnico esencial fue la adopción del ancho de vía de «seis pies castellanos» (aprox. 1,67 m), determinado por el Informe Subercase de 1844. Esta decisión técnica respondió a un paradigma estratégico, como fue la necesidad de albergar calderas de mayor dimensión para superar la compleja orografía española, condicionando la soberanía tecnológica y la interoperabilidad futura de toda la red nacional.
En cuanto al material rodante, fue decisiva la integración de estándares británicos de vanguardia. La mítica locomotora «Mataró», encargada a la firma Jones & Potts, empleaba la configuración «Patentee» (1-1-1) de Robert Stephenson. Esta elección técnica supuso la implantación de una mecánica avanzada en un entorno geográfico virgen.
Finalmente, la infraestructura alcanzó su cénit con el túnel de Montgat, el primero de la Península. Más allá de superar un obstáculo físico, su ejecución representó la validación empírica de la capacidad de los ingenieros de la época en perforación y refuerzo de bóvedas.
Los 28 km de línea no solo unieron poblaciones, sino que demostraron la viabilidad de la ingeniería civil de alta complejidad en el país.
José Carlos de la Fuente Chacón