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Mediante Real Decreto, de esta fecha, se confirma la categoría de oficiales generales a la clase de brigadieres. El empleo de brigadier se creó en la Ordenanza de Flandes de 1702. Su rango era intermedio entre el coronel y el mariscal.
Desde su establecimiento, la consideración protocolaria y de tratamiento del brigadier, a lo largo del tiempo, se asemejaba mucho a la de un general, aunque no lo fuera. Así, desde 1866, se le autorizaba el uso del fajín encarnado, con el bordado correspondiente, propio de los generales, cuando vestía de paisano; pero no podía llevarlo de uniforme. Y, al igual que estos, podía ser condecorado con las Grandes Cruces de Carlos III, Isabel la Católica y del Mérito Militar. Sin embargo, no podía obtener la Gran Cruz de San Hermenegildo, como los generales, lo cual resultaba incongruente.

Con el referido Real Decreto de 25 de marzo (Colección Legislativa del Ejército, 1871; p.601), se subsanan las anteriores incongruencias. En la norma se reconoce a los brigadieres la categoría de oficiales generales, se les asigna el mando de las Brigadas, se les da derecho a optar a la Gran Cruz de San Hermenegildo y se les asigna el uso, en el uniforme, de la faja color carmesí y un pasador.
En la imagen se muestran las divisas de la bocamanga del uniforme para los oficiales generales de la Armada, vigentes en la fecha de promulgación del Real Decreto, establecidas en 1844. Eran iguales que las del Ejército, teniendo en cuenta que el empleo de jefe de Escuadra era el equivalente al de mariscal, renombrado posteriormente como general de división
Ángel Alonso Miranda