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Jornada «Los UAS y el combate aéreo del futuro»

Impacto operativo y desarrollo del poder aéreo

26 de febrero de 2026

El jueves 26 de febrero tuvo lugar la jornada «Los UAS y el combate aéreo del futuro», organizada por la Academia de las Ciencias y las Artes Militares en colaboración con el Colegio Profesional de Ingenieros Aeronáuticos y Espaciales y la Asociación de Ingenieros Aeronáuticos y Espaciales.

La jornada se desarrolló en sesión de tarde en el Instituto de la Ingeniería de España y contó con una asistencia muy numerosa, que prácticamente llenó el salón de actos del Instituto.

Inauguraron la jornada:

  • María Cruz Díaz Álvarez, presidenta del Instituto de la Ingeniería de España (IIE).
  • José Manuel Hesse Martín, presidente de la Asociación de Ingenieros Aeronáuticos y Espaciales (AIAE).

La jornada se estructuró en dos mesas redondas: una dedicada al análisis operativo y otra centrada en las respuestas tecnológicas a los retos planteados.

En la primera mesa redonda se abordó el tema «La aviación tripulada frente a UAS en los conflictos del siglo XXI». Participaron:

  • Vicealmirante Benigno González-Aller Gross, como moderador.
  • Teniente general (R) Rubén García Servert (Ejército del Aire y del Espacio).
  • General de división Carlos Frías Sánchez (Ejército de Tierra).
  • General de brigada Enrique Fernández Ambel (Ejército del Aire y del Espacio).

La mesa analizó el impacto operativo de los sistemas aéreos no tripulados (UAS) en el combate aéreo actual y su influencia en la evolución del poder aéreo en los conflictos del siglo XXI. El punto de partida fue claro: el combate aéreo del futuro no es una hipótesis, sino una realidad que ya está transformando los escenarios operativos.

Durante décadas, la superioridad aérea se basó en plataformas tripuladas de altas prestaciones y en la excelencia tecnológica. Sin embargo, la proliferación masiva de sistemas no tripulados —especialmente visible en la guerra de Ucrania— ha cuestionado ese modelo: el número, el bajo coste, la disponibilidad y la persistencia han adquirido un protagonismo creciente frente a la lógica anterior de pocos sistemas extremadamente sofisticados.

Uno de los ejes del debate fue determinar si este fenómeno es coyuntural o estructural. La conclusión mayoritaria apuntó a un cambio profundo: las plataformas tripuladas siguen siendo necesarias, pero el entorno operativo ha variado de forma sustancial. La aparición de enjambres de drones, municiones merodeadoras y sistemas autónomos introduce una dimensión cuantitativa y sostenida que altera la relación tradicional entre coste y efecto.

El análisis de la guerra en Ucrania puso de relieve, además, el carácter decisivo de la «capa baja» del espacio aéreo. En ese entorno, saturado de drones y sistemas de reconocimiento y ataque, se disputa buena parte de la iniciativa táctica; su dominio no sustituye la superioridad aérea clásica, pero la condiciona y la complementa de manera determinante.

Desde el punto de vista doctrinal, se subrayó la evolución hacia modelos de defensa aérea integrada más equilibrados. Sin renunciar a capacidades de alta gama, el nuevo escenario exige resiliencia, redundancia y capacidad de absorber desgaste: en contextos de saturación sostenida ya no es realista aspirar a interceptarlo todo, por lo que se impone gestionar el riesgo, priorizar objetivos y articular una defensa por capas con distintos niveles de coste y eficacia, en la que comienzan a desempeñar un papel relevante los sistemas de armas de energía dirigida.

En el plano organizativo, el desafío es también cultural. Integrar plenamente los UAS y los sistemas contra-UAS implica revisar doctrinas, adaptar estructuras y reasignar recursos. Ya no pueden considerarse capacidades accesorias, sino elementos orgánicos del diseño de fuerzas.

La inteligencia artificial y la autonomía creciente refuerzan esta tendencia, al facilitar el empleo masivo y coordinado de sistemas no tripulados y acelerar los ciclos de decisión. El resultado apunta hacia combates más distribuidos, con mayor protagonismo de efectos generados a distancia. En este contexto, la aviación tripulada no desaparece, pero su papel evoluciona hacia funciones de mando, integración y empleo combinado con sistemas no tripulados.

En síntesis, el poder aéreo está experimentando una transformación significativa. No se trata de sustituir lo existente, sino de adaptarlo a un entorno marcado por la proliferación tecnológica y la saturación. Además de incorporar nuevos medios, el reto principal es ajustar la mentalidad, la organización y la doctrina a una realidad donde la resiliencia será tan decisiva como la excelencia tecnológica.

Tras esta primera mesa redonda tuvo lugar una segunda, titulada «Las tecnologías de los UAS (drones) para defensa: desarrollos, industria y oportunidades». Intervinieron:

  • Ernesto Llorente, coordinador del Comité de Industria/UAS del COIAE, como moderador.
  • Alberto Nieto Illescas, director de Operaciones de Aurea Avionics.
  • Vicente Hernández, de Indra Weapons & Ammunition.
  • Jechu Sánchez Loureiro, director comercial de ARQUIMEA Defensa.
  • Miguel Ángel de Frutos Carro, director general de UAV Navigation – Grupo Oesía.

Cada participante presentó de forma resumida su visión sobre el futuro de las tecnologías de aeronaves no tripuladas y las soluciones que aporta su empresa en este ámbito. Resultó de especial interés la reflexión sobre las tecnologías de futuro en las que están centrando sus esfuerzos de I+D+i.

Clausuró la jornada el teniente general (R) Rubén García Servert, responsable de la Sección de Futuro de las Operaciones Militares de la Academia, con un resumen de los aspectos más relevantes expuestos.

Tras las mesas redondas tuvo lugar una interesante reunión informal de intercambio de experiencias, que se prolongó durante largo tiempo.

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